Nos íbamos a encontrar una mañana en París

No es que ya se nos haya ido la vida, no. De hecho, la vida está pendiente, latiendo, esperando para comenzar, aunque creamos que ya hemos vivido bastante. Sin embargo, aquellas tardes de sol en tu sofá, viendo televisión, se sienten tan lejanas. Esas tardes en las que no había tanto que hacer... o sí había, pero no nos importaba. Me gustaba ver tus pestañas rizadas y tus ojos tristones que lanzaban suspiros contra los peluchitos de tu mamá, amontonados en la escalera, y ella no estaba. Y el sol, que comenzaba el verano (o le daba una pausa al invierno) y el mar tan cerca.

Una de esas tardes una vieja amiga de tu familia nos leyó los caracoles, como si estuviéramos en una aldea perdida de pescadores en el norte de tu país, igualito, hasta tenía el aroma de las espumas del otro lado del continente. Y los ojos azules del cielo del trópico.
Sus caracoles blancos cayeron sobre la tela roja y amarilla con motivos incaicos. Como si a propósito las culturas quisieran mezclarse. Y nos pidió que le preguntáramos lo que fuera. Ella adivinó que yo cargaba con un hechizo desde pequeña, tu fuiste a traer coca-cola y yo le pregunté si tú y yo dejaríamos alguna vez de vernos.
-En unos meses, lo despedirás en un aeropuerto, y podrás tocar el avión con tus manos. Y él te recibirá en otro aeropuerto lleno de sol, y se encontrarán para perderse otra vez. Pero alguna vez, serás tú la que lo reciba en alguna ciudad, en Europa, llena de lluvia.
No sé por qué, mientras miraba el vaso de coca-cola que acababa de llegar, pensaba en París. LLuvia podía ser en Londres, pero por alguna razón siento que era París.
Y algunos meses después te despedí en un aeropuerto, donde pude tocar el avión con mis manos, diciéndote adiós. Aún no me has recibido en ninguna parte, ni he planeado mudarme a Europa, y los caminos han dado giros y a veces son emocionantes, y nos llevan en diferentes direcciones. No tengo tiempo de ver televisión, pero el sol y el aroma del malecón me recuerdan aquellas tardes, y
...nuestra cita en París.


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